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viernes, 7 de agosto de 2009

LA POLÍTICA INTERNACIONAL DE BACHELET: MUCHAS FLORES Y POCAS NUECES


Por Patricio Navia
5 de agosto de 2009


Pese a ser una de las experiencias democráticas y de desarrollo más exitosas en la región, Chile pesa poco en la arena internacional, especialmente en nuestra propia América Latina. Aunque es ampliamente reconocida y admirada, la presidenta Michelle Bachelet tiene poca influencia regional. Ya sea porque ha optado por mantener un liderazgo de bajo perfil -que raya en la ausencia de liderazgo- o porque el respeto que provoca no es suficiente para que otros líderes se interesen en saber qué piensa, la voz de Bachelet, y por lo tanto la de Chile, no se escucha en temas relevantes para el desarrollo y la consolidación democrática del continente.

Ocasionalmente, Bachelet ha logrado poner temas en la agenda regional.

Después de la exitosa liberación de Ingrid Betancourt, irreflexivamente nuestra mandataria candidateó a la ex rehén de las FARC al Nobel de la Paz. En parte, porque la ex aspirante presidencial colombiana fue agente pasiva en el proceso de su liberación, la sorpresiva nominación -que no fue consultada con la cancillería chilena- pronto pasó al olvido. En asuntos internacionales, Bachelet parece preferir los golpes mediáticos al liderazgo sistemático. En diciembre de 2005, la entonces candidata de la Concertación invitó a Cristina Kirchner a su cierre de campaña. Un accidente mortal que afectó a la caravana juvenil del comando obligó a cancelar el evento. Pero lo que se presagiaba como una relación especialmente cercana entre el Chile de Bachelet y la Argentina de los Kirchner terminó intoxicada por el gas. Al final, Argentina cortó el gas y La Moneda se olvidó de la Casa Rosada.

Al asumir casi simultáneamente con Evo Morales, el primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia, Bachelet alimentó las expectativas de avances significativos en la relación bilateral. Tres años después, la normalización de relaciones con Bolivia avanza a paso de tortuga y la integración comercial todavía es un sueño lejano. Cuando viajó a la toma de posesión de Alan García en julio de 2006, Bachelet seguramente no pensaba que bajo su gobierno las relaciones con Perú terminarían por caer a su peor nivel desde el retorno de la democracia. Pese a las insistencias del Canciller Foxley, Bachelet nunca se animó a consolidar una relación más cercana con los centro-derechistas presidentes de México y Colombia. La iniciativa de Foxley implicaba costos, pero al menos era una hoja de ruta. Bachelet prefirió la indecisión.

Pese a ser una de las presidentas más reconocidas y admiradas del continente, Bachelet nunca supo usar su capital político internacional. Los problemas se hicieron evidentes desde el primer día. La agenda de relaciones exteriores estuvo consumida durante buena parte de 2006 por la polémica sobre el potencial apoyo de Chile a Venezuela para integrar por dos años el Consejo de Seguridad de la ONU. Al final, usando la mala excusa de que Chile quería consenso regional, el gobierno de Bachelet optó por abstenerse. Si el objetivo de Chile hubiese sido el consenso, el gobierno habría explicitado esa postura desde el primer día. Después de ese chascarro de indecisión –que por cierto no fue un tema político más allá de Chile, y no ha vuelto a serlo tampoco en nuestro país- Bachelet se quedó sin agenda de integración regional.

La reciente crisis política de Honduras confirma lo poco que pesa Chile en América Latina. Chile no ha tomado una postura firme y clara en defensa de la democracia en Honduras en buena medida porque no tiene autoridad moral para hacerlo. ¿Qué sentido tiene retirar al embajador en Honduras como señal de repudio al golpe militar si la propia Bachelet entusiasmada viajó a Cuba para departir con los jerarcas de esa dictadura que ha durado por más de 50 años? Aunque somos la democracia más consolidada en la región, nuestra influencia en el continente es mínima. Por eso, cuando Bachelet fue a Washington a visitar a Obama, la agenda tenía esencialmente temas bilaterales. Resultó ser un mejor uso del tiempo para Obama tomarse fotos con la prensa chilena que pedirle a Bachelet consejo sobre los problemas que enfrenta Estados Unidos en la región o solicitar ayuda para abordar alguna iniciativa regional.

Por cierto, la presencia de un chileno en la secretaria general de la OEA tampoco parece contribuir mucho a aumentar nuestra influencia regional. José Miguel Insulza, el hombre que otrora llegara a la cima del poder político en Chile producto de la frialdad y habilidad con que manejó el arresto de Pinochet en Londres, rápidamente quedó fuera de juego en la crisis de Honduras. Al tomar partido abiertamente por el depuesto presidente Zelaya -que bien poco respeto había demostrado por las instituciones democráticas y pusilánimemente había celebrado el fin de la exclusión de la dictadura de Cuba en la Asamblea General de la OEA unas semanas antes en Tegucigalpa- Insulza demostró que había olvidado la regla de oro que le permitió su ascenso político en 1998. En vez de defender el principio de la democracia, Insulza pareció empecinado en defender personas. Es cierto que hábilmente evitó ir a Honduras acompañado del depuesto Zelaya, pero no pudo evitar el espectáculo de acompañar a tres presidentes democráticamente electos hasta El Salvador para apoyar el frustrado regreso de Zelaya a su país.

En medio de una comedia de errores y equivocaciones de actores débilmente comprometidos con la democracia en Honduras, Insulza actuó motivado más por las emociones de su historia personal y de la traumática experiencia dictatorial chilena que con la frialdad que la situación demandaba. Al aceptar tácitamente la mediación de Oscar Arias, que deberá buscar concesiones de ambas partes en conflicto, la OEA demuestra que sus resoluciones sólo son declaraciones de intención y palabras de buena costumbre. Porque la propia OEA fue poco clara al condicionar la reintegración de Cuba al sistema interamericano a que hubiera democracia en la isla, la Carta Democrática de la OEA ya estaba debilitada varias semanas antes de que los golpistas hondureños torpemente sacaran al presidente democráticamente electo a las 4 de la mañana de su casa para ponerlo en un avión hacia Costa Rica. Si efectivamente había razones suficientes para sacarlo legalmente del poder, debieron hacer juicio político. Si había un delito infraganti, debieron arrestarlo. Pero la torpeza de la oposición a Zelaya no excusaba a la OEA para olvidar que se deben defender los principios y no personas.

Pese a tener dos actores que potencialmente podían jugar un rol clave en la resolución del conflicto en Honduras -el Secretario General de la OEA y la presidenta más popular de la región- Chile no tiene un papel relevante en el proceso que debiera terminar con la restauración de la democracia en Honduras. Esta irrelevancia puntual es sintomática de lo que ha sido la política exterior de nuestro país bajo la administración Bachelet. Hemos sido incapaces de transformar la buena reputación en un activo que permita general valor a la marca país. No hemos podido ser lo suficientemente convincentes en compartir las lecciones que hemos aprendido y que nos han permitido convertirnos en la democracia que más se ha desarrollado en

América Latina en estos últimos veinte años. No somos paladines de la democracia ni del modelo social de mercado que tanto éxito nos han dado. Es cierto que regularmente nos felicitan y alaban desde todos los rincones del mundo, pero nuestra presencia internacional es muchas flores y pocas nueces.

Fuente: CADAL



domingo, 9 de noviembre de 2008

OBAMA LOVES LATIN AMERICA


Ganó Obama. La supuesta elección más importante de todo el mundo parece haberla ganado el candidato que en todas partes querían, incluso fuera de Estados Unidos. Finalmente, el mundo entero se ha liberado del terrible George Bush. Pero, ¿es tan beneficiosa la elección de Obama, por ejemplo, para Latinoamérica? ¿Cuáles son las políticas de Obama con respecto a este “pueblo al sur de Estados Unidos”?

Con respecto a Latinoamérica, Obama no ha planteado mucho. Claro, el nuevo presidente ha señalado en algunos de sus discursos que su política “estará guiada por el principio sencillo de que lo que es bueno para el hemisferio es bueno para los Estados Unidos”, pero tampoco ha realizado planes reales en cuanto a las relaciones exteriores con Latinoamérica. Obviamente, está más preocupado por la crisis interna que sufre el país de la libertad.

Los puntos más importantes que ha tocado Obama, con respecto a este tema han sido, el de mejorar la diplomacia con todos los países de esta región (incluso Cuba y Venezuela) y el de suavizar las políticas de migración que posee este país. Hasta ahí llega el interés por Latinoamérica. Incluso, Obama ha señalado que restringirá los TLC con países latinoamericanos hasta que su país se afirme en la crisis que atraviesa.

Sin embargo, si se analiza desde la opinión que genera Obama afuera de Estados Unidos, ésta es muy positiva. De hecho, en una encuesta mundial realizada por la BBC (antes de las elecciones), la mitad de la gente señaló que si Obama fuera elegido presidente, esto cambiaría fuertemente su percepción negativa de los Estados Unidos. Es decir, la última tendencia mundial de no creerle nada a Estados Unidos, con Obama, se vería disminuida considerablemente.

¿Es acaso esto beneficioso para nosotros? ¿No sería mejor no creerles nada a los “gringos”, como se estaba haciendo últimamente? ¿Acaso la historia no nos ha demostrado que los “americans” sólo piensan en sí mismos? Quizás hay que darle el beneficio de la duda a Obama, pero ojo, en los estadounidenses siempre hay que desconfiar, especialmente acá en nuestra tierra.

Colaboración de:
Francisco Rivera Angulo
Estudiante
3º año Periodismo PUCV

lunes, 12 de noviembre de 2007

ESTADOS UNIDOS V/S CUBA: ¿UN NUEVO CAPÍTULO EN ESTE ETERNO ANTAGONISMO?

Por Karina Ulloa
Alumna del Curso de Derecho Internacional Público,

Escuela de Derecho,
Universidad de Magallanes

Al parecer el mundo está cansándose de los unilateralismos abusivos: ello podría inferirse cuando se escucha cómo en la asamblea de Naciones Unidas se aprueba una resolución que va en contra del histórico bloqueo ecónomico –comercial y financiero-, sustentado por el embargo estadounidense sobre Cuba, que data de casi medio siglo ya. Dicha resolución insta a que Estados Unidos derogue leyes que atentan contra el libre comercio y navegación internacional, entre otras materias. Más, en un sentido amplio, lo que se quiere es terminar con una medida que atenta –entre otros- en contra de los principios de la igualdad de los Estados, del respeto de su soberanía y de la no intervención.

La Asamblea General de la ONU aprobó hace pocos días, por una aplastante mayoría, la resolución antes mencionada. fueron 184 los países que la apoyaron. Frente a ellos, Estados Unidos, Israel, las Islas Palau y las Marshall se alzaron en su contra -al igual que el año pasado-, mientras que la imparcial Micronesia se abstuvo de votar. Esta es la décimo sexta vez que diversos países miembro de la ONU, en la Asamblea General, alzan su voz contra lo que se considera un abuso evidente del país del norte; lo que en definitiva constituye un gran avance de la diplomacia cubana internacional, la que a pesar de esta “victoria”, no tiene asegurado el alzamiento del embargo, dado que la mencionada resolución no tiene carácter vinculante para Estados Unidos.

La resolución –o el proyecto originario de ésta- fue presentada ante el pleno de la asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, por el ministro de relaciones Exteriores de cuba, Felipe Pérez Roque, quien entre sus dichos más significativos señaló que “el bloqueo no se había aplicado nunca con tal ensañamiento como en el último año”. Además señaló que "el bloqueo es hoy el principal obstáculo al desarrollo y el bienestar de los cubanos, y una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos de nuestro pueblo”.

Esas medidas unilaterales adoptadas por Estados Unidos a partir de 1962, - “bloqueo” según los cubanos- configuran lo que se ha llamado una “guerra económica implacable y obsesiva”, que ha sido fuente de una serie de gastos injustos en los que ha tenido que incurrir el estado cubano.
Según el jefe diplomático, las sanciones impuestas desde 1962 hasta la fecha han costado por lo bajo 222.000 millones de dólares estadounidenses (valor actual) a la economía cubana.
Se dice además que las sanciones estadounidenses le han impedido importar medicinas, mejorar su acceso a internet, y en general, llevar a cabo relaciones comerciales con un gran número de países.

Esta nueva oposición de la comunidad internacional al embargo estadounidense sobre la isla se produce en un momento en que se intensifica su enfrentamiento mediático con Washington: el presidente George W. Bush declaró el 24 de octubre que mantendría el embargo "hasta que cambie la dictadura", y llamó a evitar "el cambio de un dictador por otro" el día que fallezca el líder cubano Fidel Castro

A ello se suma la petición del asesor de EE.UU.., Ronald Godard, quien instó a los Estados miembros de la ONU a pronunciarse sobre "la falta de libertad política y económica" a la que están sujetos los habitantes de Cuba. Petición que si bien es completamente válida en cualquier otro contexto, la verdad es que aquí parece ser sólo un intento por desdibujar el centro de la controversia, la cual es el verdadero ostracismo que ha estado sufriendo cuba de un tiempo a esta parte, por parte de la comunidad internacional toda, guiada básicamente por los intereses norteamericanos, los cuales hoy –creo- se van desvaneciendo poco a poco del inconciente colectivo internacional. Han quedado atrás los tiempos de la guerra fría, y un apoyo inicial a Cuba por la comunidad de naciones, con el tiempo ha no solo ha disminuido sino que se ha revertido, colocando a Estados Unidos en una incómoda e incomprensible posición. Estamos en el Siglo XXI, y tenemos otros medios para consolidar la democracia en países que, como Cuba, la demandan para su desarrollo.

El asesor estadounidense Godard, además argumentó, antes de la votación, que son ellos los principales proveedores de alimentos y uno de los mayores socios comerciales de Cuba y que en resumidas cuentas, “son los mayores proveedores del mundo de asistencia humanitaria a los cubanos”. Declaraciones que cuesta digerir cuando se sabe que todas las transacciones que se llevan a cabo entre estos dos países, están fuertemente gravadas por impuestos procedentes de Estados Unidos, por lo que es evidente que esa asistencia no es tal.
Este representante de EEUU en el pleno de la ONU, señaló además que el embargo a Cuba es un asunto bilateral que no tenía cabida en un foro multilateral como la Asamblea General de Naciones Unidas, y subrayó que la isla puede comerciar con el resto de las economías del mundo. Frente a esas declaraciones bastante poco convincentes, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, indicó que “Washington aplica sus leyes extraterritorialmente, lo que ha afectado a por lo menos 30 países”. Ello desmentiría el alegato estadounidense de que el bloqueo es una cuestión bilateral, ya que habría un real menoscabo de los legítimos intereses de terceros países de invertir y desarrollar relaciones económicas y comerciales normales con Cuba, por lo que mal podría el asunto ser un mero problema entre dos estados.

Y todo esto en el contexto de una cuba crecientemente partícipe en la ONU, evidenciada en su ahora renovada voluntad de cooperacion con organismos internacionales, en donde su actual preocupacion con respecto a los derechos humanos –sobre todo en materia alimentaria- ha sido respaldada por dicho organismo internacional (...)

Es la décimo sexta vez que la comunidad internacional se pronuncia contra una de las medidas unilaterales más conocidas y cuestionables de Estados Unidos, y aún queda la sensación de que algo falta: ¿determinación tal vez?... para hacer que éste se someta de una vez por todas al derecho internacional, por completo. No sólo cuando sea conveniente a sus intereses sino que en todo momento. Y ello porque mientras las resoluciones de la ONU no sean vinculantes, o siendo vinculantes no se puedan imponer, simplemente no habrá forma. No obstante lo anterior, hay una cosa que rescato: a pesar de que esto no es en sí un nuevo capítulo en el devenir de la historia cubano-norteamericana, parece existir el firme anhelo generalizado de la comunidad internacional de que esta inútil rivalidad termine, desaparezca, no exista más. Está obsoleta y añeja,...no es digna de un país como Estados Unidos.
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NOTA EDITORIAL
Compartimos plenamente la opinión del artículo. Solo agregamos que mientras más se abra la economía y sociedad cubana al mundo, mientras más beneficios obtenga de la globalización, explotando sus riquezas naturales, el turismo e inclusive su historia reciente, develando el anacronismo de una historia totalitaria, más opciones de consolidar la democracia tendrá el Pueblo cubano. Los embargos contra Cuba,.. a estas alturas, carecen de la razón de ser que inicialmente tuvieron en la bipolaridad de la década de los 60 del "Siglo pasado". Estamos en contra de las violaciones a los derechos humanos, pero también nos parece que hay medidas más inteligentes que pueden redituar más en este caso.

Sergio Praus
Editor



lunes, 22 de octubre de 2007

RECLAMACIONES BRITÁNICAS EN LA ANTÁRTICA: SEÑALES DE UNA NUEVA ERA EN LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES?

(Foto INACH)
Las reclamaciones Británicas en la Antártica parecen mostrar que se está abriendo un nuevo flanco de fricciones en las relaciones internacionales: son la disputa franca y abierta en torno a los recursos naturales. La Antártica, amparada y protegida por el Tratado Antártico, uno de cuyos países signatarios es precisamente Gran Bretaña, se ha mantenido desde 1959 en un status de "reserva de la humanidad", destinada a la ciencia y la paz, según letra y espíritu del Tratado. El Tratado de Madrid de 1991 fortaleció el compromiso en torno a la protección ambiental de la Antártica, por lo que las pretensiones Británicas, contrariando abiertamente estos compromisos, dan cuenta de una "nueva era en los conflictos internacionales": las disputas por los recursos naturales. Otro tanto se observa respecto del "Ártico". La situación no es menor. (Ver en "La Tercera" un completo reportaje sobre el tema). Algunos antecedentes y comentarios adicionales son resumidos a continuación en los artículos de dos alumnos del Curso de Derecho Internacional de la UMAG.

Sergio Praus G.
Editor
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LA IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DEL CONTINENTE BLANCO Y DEL TRATADO ANTÁRTICO.

Por Michael Oñate P.
Alumno Curso Derecho Internacional Público, UMAG - 2007
La pretensión británica de reclamar derechos soberanos sobre más de un millón de kilómetros cuadrados en la Antártida y de ampliar derechos de explotación de minerales e hidrocarburos ha sorprendido y generado preocupación no sólo en Chile sino también en Argentina, pues sus límites se superponen a lo que ambas naciones consideran como sus territorios antárticos.

Todas estas reclamaciones se refieren a plataformas continentales que se extienden más allá de las 200 millas marinas.

La plataforma continental es un espacio marítimo sobre el cual un Estado ribereño ejerce soberanía económica. Es la extensión del territorio en el mar hasta la fosa abisal o hasta las 200 millas marinas. Cuando excede estas 200 millas, conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, debe ser declarado por cada Estado a la Comisión de Límites sobre la Plataforma Continental, plazo que expira en mayo de 2009. Es en este contexto que Gran Bretaña pretende hacer su reclamación, pero ¿qué podría interesarle a los británicos de este continente tan alejado? Fundamentalmente dos cosas: el factor económico (recursos naturales) y el factor estratégico (proyección territorial).

La Antártida es un territorio que tiene una diversidad y magnitud de recursos naturales importantes para cualquier economía. Dentro de ellos podemos destacar recursos vivos o naturales renovables. Al efecto, recordemos que hasta hace poco la costa antártica fue escenario de una abundante caza de lobos finos, elefantes marinos, focas y cetáceos, lo que llevó a estas especies al borde mismo de la extinción. La merma brusca de esas poblaciones, trajo como consecuencia que en la actualidad exista una importante abundancia de algunas otras especies, tales como el krill, peces, calamares y pulpos, mamíferos marinos y cetáceos.

(Fuente Imagen: :www.tuaregviatges.es/ANTARTIDA/viaje_antartid...)

También en el continente blanco se ha constatado que los fondos marinos, específicamente las cuencas que conforman el Océano Austral, presentan fuentes de gran potencialidad económica en recursos naturales no renovables con capas sedimentarias en las que se encuentran repartidos nódulos de manganeso mineralizado, además de existir varias zonas favorables para la explotación de petróleo y gas natural. Otro recurso "clave" es el agua, que representa una de las grandes riquezas de la Antártica, estimándose que sus reservas constituyen el 80% del total de agua dulce del planeta equivalente a unos 24 millones de kilómetros cúbicos aproximadamente, convirtiéndose en un recurso potencial de primer orden, para el abastecimiento de la población mundial.

Existen también factores estratégicos de importancia que dicen relación con las rutas marítimas y las islas australes. En efecto, existen pocas rutas entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico, uno de ellos es el Paso de Drake, entre la Península Antártica y América del Sur, única ruta marítima para ir de Atlántico a Pacífico en el hemisferio sur entre océanos abiertos. Durante la guerra fría existió cierta preocupación porque los rusos tenían interés en dominar el continente antártico. Esta situación fue el factor que impulsó, especialmente a Estados Unidos, a mantener una importante presencia en la Antártica para proteger estas rutas marítimas.

Igualmente, las islas australes cobran especial importancia en el contexto del valor geoestratégico de la Antártica y en este sentido han sido y pueden continuar siendo fuentes de conflicto entre las naciones que tienen intereses en el continente antártico, especialmente si se considera que en el caso de Argentina y Chile existe el concepto de "países tricontinentales", es decir, definen su soberanía sobre territorios continentales, insulares y antárticos.

Otro aspecto más novedoso surge de algunos estudios técnicos que demuestran las ventajas comparativas que tiene el continente antártico respecto a la eventual utilización de esta región como zona de bases para el lanzamiento de naves y cohetes con fines espaciales. Este aspecto ha sido determinado por la ubicación geográfica del Polo Sur y por las menores distancias que debe recorrer un vehículo espacial para quedar fuera de la atracción de la fuerza de gravedad de la tierra. Todas estas ventajas económicas y geopolíticas que presenta el Continente antártico lo transforman en un territorio "codiciado" por distintos países, entre ellos, Gran Bretaña, que está muy próxima a hacer una reclamación. Pero, ¿es jurídicamente correcta la pretensión Británica?

El estatuto internacional básico sobre las materias relacionadas con la Antártida es el Tratado Antártico, firmado el 1 de diciembre de 1959, que regula las relaciones entre los estados firmantes. El Tratado afecta los territorios, incluyendo las barreras de hielo, ubicados al sur de los 60° de latitud sur. Los firmantes iniciales (países signatarios) fueron Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Sudáfrica, URSS (sustituida por Rusia), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Estados Unidos, pero el Tratado dejó la puerta abierta a cualquier miembro de la Organización de las Naciones Unidas, u otro estado invitado por la totalidad de los signatarios. Entre las normas más importantes, se destacan:

1) La Antártica se utilizará exclusivamente para fines pacíficos. Quedan prohibidas toda explosión nuclear y la eliminación de desechos radiactivos en la región.

2) Con el fin de promover la cooperación internacional en la investigación científica en la Antártica, las Partes acuerdan proceder al intercambio de proyectos, personal y resultados científicos.

3) Representantes de las partes contratantes celebrarán reuniones consultivas para intercambiar observaciones, hacer recomendaciones a sus gobiernos, etc.

4) No se harán nuevas reclamaciones de soberanía territorial en la Antártica ni se ampliarán las reclamaciones anteriores mientras el tratado esté en vigencia.

5) Después de expirados 30 años podrá pedirse que se convoque a una conferencia para su revisión.

Los treinta años se cumplieron el 23 de junio de 1991. Hasta hoy no se ha pedido que se convoque a tal conferencia.

Gran Bretaña, lo que hace no es propiamente una reclamación e de soberanía sobre la Antártida, pretensión que según el tratado se encuentra congelada, sino que es una declaración sobre límites de la plataforma continental. Dado este precedente que está siendo elaborado por Gran Bretaña, nuestro país también debiera considerar similar reclamación, y es previsible que similar acción sea emprendida por otros países que tienen pretensiones sobre el continente. Este episodio realza la importancia de reafirmar nuestra soberanía en la Antártica. Somos el país más cercano y tenemos con ella vínculos históricos, geográficos, jurídicos y soberanos que a mi parecer nos otorgan más derechos que otras naciones que se encuentran al otro lado del globo.


ALGUNOS DETALLES DEL ESTATUTO ANTÁRTICO

Juan Lósic,
Alumno Curso Derecho Internacional Público, UMAG - 2007


Es difícil tratar de abarcar todo el tema antártico y dejarlo completamente claro. Intentaremos precisar sus aspectos mas relevantes - principalmente lo que es el Tratado Antártico de manera muy general, la historia y algunos temas que justamente hemos revisado en el Curso de Derecho Internacional Público de la UMAG.

Este tratado, regula las relaciones entre los estados firmantes en las materias relacionadas con la Antártica. Uno de sus objetivos fundamentales es “congelar” las pretensiones de soberanía de los estados que son parte de este tratado y limitar el ejercicio de la soberanía sobre el territorio antártico. Ello se traduce en una limitación al desarrollo de actividades militares, “uso de armas”, uso de materiales radioactivos, ensayos nucleares. En el fondo lo que se busca es mantener impoluto el entorno de la Antártica y no afectar el ecosistema. Las actividades permitidas se centran fundamentalmente en la realización de actividades científicas y turísticas, como también el intercambio de información y de personal entre los estados.

El Tratado Antártico fue firmado el día 1 de diciembre de 1959, afectaría los territorios, incluyendo las barreras de hielo, ubicados al sur de los 60° de latitud sur. Los estados partes que firmaron inicialmente este tratado fueron Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Sudáfrica, URSS, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Estados Unidos, sin embargo el tratado mismo entrega la posibilidad que otros países puedan adherirse, desde 1959 en adelante han sido muchos mas los países que han pasado a formar parte de este tratado, entre ellos están, Polonia 1961, Holanda 1967, Brasil 1975, Bulgaria 1978, Alemania 1979, Uruguay 1980, Italia 1981, España 1982, Perú 1982, China 1983, India 1983, Finlandia 1984, Ecuador 1984, Suecia 1984, Corea del Sur 1986. Sin embargo, éstos cumplen la labor de países consultivos, es decir, tienen voz y voto en la reuniones consultivas del tratado. Los países adherentes pueden llegar a ser consultivos si han construido bases o realizado investigaciones en los territorios antárticos.

Sin embargo, la controversia de trascendencia internacional que se suscita hoy, es respecto de Inglaterra quien ya en 1955 había realizado reclamaciones de soberanía en contra del territorio ocupado por chile y argentina, ninguno de estos estados había aceptado la competencia respecto de la corte Internacional de Justicia, por lo que esta se abstuvo de conocer el caso, posteriormente en 1959 se firmo el Tratado Antártico, en el cual en una de sus disposiciones señala, “no se harán nuevas reclamaciones de soberanía en la antártica ni se harán, ni se ampliaran las reclamaciones anteriores mientras el tratado este en vigencia”, a su vez el tratado señala un plazo de vigencia de 30 años, y la disposición señala que, “ después de expirados los treinta años desde la entrada en vigencia del tratado, podrá pedirse que se convoque a una conferencia de para su revisión”. tal como lo señala la disposición, los 30 años se cumplieron el 23 de junio de 1991, sin que hasta el momento se haya convocado tal conferencia.

Inglaterra reclama un millón de kilómetros cuadrados de lecho marino. Según lo que señalan los medios, esta reclamación tendría base respecto de lo señalado en el Articulo 76 de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, que se refiere principalmente a lla plataforma continental y su extensión.

Resulta de toda evidencia hoy en día, que la reclamación no es solo por la soberanía Antártica sino mas bien por ampliar los derechos de explotación de las reservas de petróleo, gas y minerales hasta 350 millas náuticas que se proyecten desde los límites soberanos, aunque se cree que buena parte del fondo marino es tan profundo que de momento no es posible técnicamente la extracción de esas materias primas. Surge la necesidad de profundizar el análisis y relación entre ambos instrumentos jurídicos internacionales, ya que por esta vía se estaría vulnerando el Tratado Antártico, y por otra parte se pondría en riesgo el medio ambiente en el sector antártico.

domingo, 7 de octubre de 2007

MEDIO AMBIENTE: TENSIONES INTERNACIONALES

Hemos seguido desde con interés y preocupación, tanto con los alumnos de Derecho Ambiental como con el curso de Derecho Internacional Público de la UMAG, las tensiones que los cambios ambientales globales y las acciones con efectos ambientales transfronterizos (reales o potenciales) pueden generar en las relaciones internacionales. Son crecientes los ejemplos que pueden tenerse a la vista. El primero: el aumento de temperatura en el Ártico ha abierto vías de tránsito marítimo entre el océano Atlántico y el Pacífico, al menos durante el verano boreal, extendiéndose los deshielos por períodos de tiempo sin referentes anteriores. Ello ha generado reclamos tendientes a ejercer soberanía sobre dichas latitudes, entre Rusia, Canadá y Estados Unidos (hasta esta fecha al menos). El interés de fondo es el control marítimo sobre una vía estratégica. Un segundo caso - que por lo demás nos concierne - es la preocupación argentina respecto de la futura construcción de las centrales hidroeléctricas de Colbún y Endesa en la Región de Aysén, al sur de Chile. En este caso, la aprehensión argentina surge de la calidad de "limítrofes" que tienen los Lagos General Carrera y O' Higgins.
Según señala al Diario Clarín, "El río Baker nace en el lago General Carrera, sector chileno del lago argentino Buenos Aires. Las aguas del río Pascua, a su vez, fluyen desde el lago andino O'Higgins, que de este lado de la frontera -que en ese sitio no es más que una línea imaginaria sobre la superficie lacustre- se llama San Martín. Esta información no sería relevante, si no fuera porque en agosto de 1991 Argentina y Chile firmaron un "Protocolo específico adicional sobre recursos hídricos compartidos", en el que ambos países se comprometieron a que el aprovechamiento de las aguas de una de las partes "no deberá causar perjuicios a los recursos hídricos compartidos, a la cuenca común o al medio ambiente" y a que "los planes generales de utilización serán elevados a la consideración de los respectivos gobiernos", en el marco de un "manejo integral de las cuencas hidrográficas". Otro detalle: según los planos, la represa Baker 1 se construiría a sólo 67 kilómetros de la frontera."

Pueden Leer con profundidad esta noticia reproducida en "Que Pasa" del 29 de septiembre pasado. Lo anterior es sin perjuicio de la posición que sostenemos en relación con dichas centrales, desde la óptica de políticas energéticas y ambientales internas (publicaremos al respecto en el Blog del Curso de Derecho Ambiental" de la UMAG.)

Claramente los problemas ambientales incrementarán los conflictos internacionales al corto plazo.

Sergio Praus
abogado
Profesor curso D.I.P.
Universidad de Magallanes